El modelo laboral ha cambiado de forma radical en los últimos años. Tras la pandemia, muchas compañías han adoptado esquemas híbridos que combinan presencia en oficina y teletrabajo.

Según datos de Eurostat, cerca del 23% de los trabajadores europeos desempeña su actividad al menos parcialmente desde casa, mientras que en países como España el porcentaje supera el 15% en determinados sectores de servicios y tecnología.

Este nuevo escenario ha transformado la forma en que las empresas gestionan sus edificios corporativos. La ocupación irregular de las oficinas, los nuevos hábitos laborales y la necesidad de optimizar recursos han situado al Facility Management en el centro de la estrategia empresarial.

Los responsables de instalaciones deben adaptarse a entornos mucho más dinámicos, donde el espacio físico ya no se utiliza de la misma manera que hace apenas cinco años.

La gestión de espacios con ocupación variable

Uno de los principales desafíos del Facility Management en entornos híbridos es la gestión eficiente de los espacios de trabajo. Antes del auge del teletrabajo, las oficinas estaban diseñadas para albergar a todos los empleados de manera simultánea. Hoy esa lógica ha cambiado.

Diversos estudios del sector inmobiliario corporativo indican que la ocupación media de muchas oficinas europeas se sitúa entre el 40% y el 60% durante la semana laboral. Esto significa que, en determinados momentos, grandes superficies permanecen infrautilizadas.

Los responsables de instalaciones deben analizar patrones de uso para rediseñar los espacios. En muchos casos se apuesta por sistemas de reserva de puestos, zonas colaborativas, salas multifuncionales o áreas flexibles que puedan adaptarse a diferentes necesidades. Esta transformación exige una planificación precisa para evitar infraestructuras sobredimensionadas que incrementen el gasto operativo.

Optimización energética en edificios menos previsibles

La variabilidad en la ocupación también afecta directamente al consumo energético. Sistemas de climatización, iluminación o ventilación que antes funcionaban bajo horarios relativamente estables ahora deben adaptarse a flujos de personas mucho más irregulares.

Según la Agencia Internacional de la Energía, los edificios representan cerca del 30% del consumo energético global. En oficinas con presencia intermitente, mantener sistemas activos de forma permanente puede generar un importante incremento del coste energético.

Por esta razón, el Facility Management se apoya cada vez más en tecnologías inteligentes. Sensores de presencia, sistemas de gestión energética o plataformas de control centralizado permiten ajustar el funcionamiento del edificio en tiempo real. Este tipo de soluciones no solo mejora la eficiencia, sino que contribuye a los objetivos de sostenibilidad corporativa.

Nuevas expectativas de los trabajadores

El entorno híbrido ha cambiado también las expectativas de los empleados respecto a los espacios de trabajo. Si las personas acuden menos días a la oficina, esperan que ese tiempo presencial aporte valor.

Esto implica que las instalaciones deben ofrecer entornos más confortables, colaborativos y bien equipados. Estudios del International Facility Management Association señalan que más del 70% de los trabajadores considera que la calidad del espacio influye directamente en su productividad.

En este contexto, el Facility Management debe garantizar condiciones óptimas de iluminación, acústica, temperatura y ergonomía. También se vuelve fundamental la disponibilidad de tecnología que facilite reuniones híbridas, como salas con sistemas audiovisuales avanzados o conectividad de alta calidad.

Seguridad y bienestar en el entorno laboral

Otro de los retos importantes es la gestión de la seguridad y el bienestar en espacios con presencia fluctuante de trabajadores. El control de accesos, la gestión de visitantes o la monitorización de la ocupación requieren soluciones más sofisticadas que en el pasado.

Además, la salud laboral ha adquirido mayor relevancia tras la pandemia. La calidad del aire interior, los sistemas de ventilación o los protocolos de limpieza son ahora factores prioritarios en la gestión de instalaciones.

Diversos informes del sector indican que las empresas están invirtiendo más en certificaciones de bienestar y sostenibilidad para edificios corporativos. Sellos como WELL o LEED se han convertido en referencias para organizaciones que buscan mejorar el entorno laboral y reforzar su compromiso ambiental.

Digitalización de la gestión de edificios

La transformación digital es otro elemento clave para afrontar los desafíos del trabajo híbrido. Las plataformas de gestión de edificios, conocidas como IWMS o CAFM, permiten integrar datos de mantenimiento, ocupación, energía y servicios en un mismo sistema.

Gracias a estas herramientas, los responsables de instalaciones pueden tomar decisiones basadas en información real. Por ejemplo, identificar qué zonas se utilizan con mayor frecuencia, detectar incidencias de forma temprana o planificar intervenciones de mantenimiento con mayor precisión.

La digitalización también facilita la automatización de procesos. Reservas de puestos de trabajo, gestión de incidencias o coordinación de servicios pueden realizarse a través de aplicaciones móviles, lo que mejora la experiencia de los usuarios y reduce tareas administrativas.

El papel estratégico del Facility Management en la empresa

La evolución hacia modelos híbridos ha cambiado la percepción del Facility Management dentro de las organizaciones. Tradicionalmente se consideraba una función centrada en la operativa de los edificios, pero hoy su papel es mucho más estratégico.

Las decisiones relacionadas con los espacios de trabajo influyen directamente en la productividad, la atracción de talento y la sostenibilidad corporativa. Según un informe de Deloitte, más del 60% de las empresas está revisando su estrategia inmobiliaria para adaptarse al nuevo modelo laboral.

En este contexto, los responsables de instalaciones participan cada vez más en la planificación empresarial. Su conocimiento sobre el uso real de los espacios y la eficiencia de los edificios resulta fundamental para diseñar entornos laborales adaptados al futuro del trabajo.

Y desde FAMASE podemos ayudarte con todo ello, ¿hablamos?